escuchapost

 

Si no lo has visto, empiezo con una novedad, y es que puedes leerme…o ¡escucharme!. Desde ahora, todos mis post podrás reproducirlos con mi voz.

Desde que se fuera el frío el pasado año y llegara el inacabable verano (los que vivimos por el sur sabemos lo que decimos), no nos acordamos lo que es un jersey…una bufanda… y ¡zas! nos levantamos una mañana y los termómetros han caído. Llegan los resfriados, las gripes y todas esas cosas que, si para el común de la gente es incómodo, los que nos ganamos la vida con nuestra voz…es como lo peor que te puede pasar en la vida, pero además con saña. Es en ese camino en el que nos encontramos, intentar cuidarnos para no caer, y de hacerlo, que sea lo menos virulento posible. Entre tanto, debemos cuidar nuestra voz, en cualquier estación del año, aunque con más celo en los meses del frío. Cada maestrillo tiene su librillo, pero te digan lo que te digan, hay cosas que son básicas en el cuidado de la voz, sobre todo en lo referente a “QUÉ NO HACER”. En lo contrario, como te digo, cada uno tiene su pequeña receta que le funciona, aunque no necesariamente debe de funcionarte a ti… o sencillamente, eres incapaz de hacerlo. Por ejemplo, yo huyo de cualquier cosa que lleve miel, aun sabiendo sus magníficas propiedades, pero es que no nos llevamos bien, al menos así a las bravas. Es decir, no vas a encontrar en este artículo recetas mágicas y pócimas milagrosas. Sólo algunos consejos, algunos obvios, para cuidar tu voz de forma permanente, sobre todo si estás aterrizando en este mundo y tienes aún distorsionado el concepto de tu voz.

Deja de fumar (si no fumas, mejor). Da igual lo que creas, lo que te hayan dicho e incluso que hayas visto fotos o vídeos de no sé qué locutor o actor de doblaje que tiene una voz maravillosa y se estaba fumando un cigarro. Fumar mata, para empezar, no es un chiste ni un eslogan.  El tabaco resecará tus cuerdas vocales inflamándolas y de ese modo no se unirán de forma correcta. Tú forzarás tu voz, y será cuestión de tiempo (o suerte) que desarrolles nódulos. Tendrás más afonías, y será más común la disfonía en tu día a día.  Sé que parece fácil decirlo, pero yo, tras 20 años como fumador, lo dejé, y es lo más inteligente que he hecho jamás. Llevo cerca de dos años sin fumar y mi voz lo nota, para bien.

El alcohol también irrita nuestras cuerdas vocales, así que evita en la medida de lo posible, la ingesta de bebidas de alta graduación. El café y las bebidas carbonatadas, en menor medida, pero no son recomendables por la misma cuestión. Además, los refrescos, producen gases e incluso acidez, generando ciertos reflujos muy incómodos en el profesional de la voz.

En resumen,  intenta abandonar ciertos hábitos poco saludables y adquiere, si es que no los tienes ya, otros que te ayuden a cuidar tu voz. Bebe mucho líquido, agua preferentemente,  cuida tu alimentación, haz ejercicio, duerme bien…y no fuerces. Nadie debiera de conocer sus límites mejor que uno mismo, así que: no grites, no hables por encima de tus posibilidades y ante la más mínima duda: para. Descansa en tus grabaciones,  sobre todo si afrontas sesiones muy largas. A este respecto, te recomiendo que leas éste maravilloso artículo de mi querido compañero y amigo, Luis Alberto Casado, gran profesional de la voz, en el que te dará unos magníficos consejos para hacer grabaciones eternas…

Y si notas algo raro…¡al médico!. Con la salud no se juega, y si además nuestra profesión depende directamente de ella,  menos todavía.

Y ya sabes, si te gusta lo que has leído o lo que has escuchado…puedes dejarme un comentario o compartirlo en las redes sociales. ¡Se agradece! ¡Hasta la próxima!

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